10 de noviembre de 2010

Silueta de industria


Moribundas en el corazón,
a un costado del respiro,
brillan fugaces las industrias,
vociferan la tarde como si fuera propia
y nada ocurriera adentro
más que historias pasadas
que muerden furiosas su espiral de ira;
recordándose a sí mismas
las turbias alas que las limitaron
a cuartos sin luz, a horas sin respiros,
a vendavales donde la ilusión
acorraló sus desperdicios.

Así su luz suplica en las ventanas,
voraz de túnicas como el lecho del enfermo
en días incendiados;
harto de gritos, harto de arrepentimientos,
voraz y quemante levadura del ser
que dejamos en el abandono de lo no oído.

Brillan así. Huyen a sus brazos
como discusiones nimias,
anuncian el encanto del final;
trizan la sed del cielo,
creen que somos o dejamos de existir.

1 comentario:

pepa mas gisbert dijo...

Y sin embargo, existimos.


«Seres», un poema de «Alalia»

SERES     Se besan en el tiempo, en la distancia más íntima se abrazan. Las horas son el cosmos, siempre la misma hora de los seres, siempre...