10 de julio de 2024

«Ser a la vez el pez y la pecera», el regreso poético de Cristián Basso (Cuarto Propio, 2024)



«Ser a la vez el pez y la pecera», Editorial Cuarto Propio, 2024, 255 págs.
Ilustrado por Clo Guigues y prologado por Nicolás Poblete



Nos encontramos aquí con un poeta verídico, sin duda, uno de los mejores de su generación, por su amoroso oficio, su fidelidad al ritmo que mueve al sol y las estrellas, su contundente destreza verbal. Cristián Basso ha sido capaz de conducir la forma a la emoción, haciendo de esta un impulso perdurable, digno de recordarse y celebrarse.

 

Rafael Rubio


La voz que recorre los versos de la poesía reunida del poeta Cristián Basso está estremecida por habitaciones de la memoria íntima, por puertas que se abren y objetos que llaman a nuestra observación. No solo el poeta observa: las y los lectores somos enviados a recovecos de nuestra propia intimidad. Las voces, veladas a veces, salen de los rincones y nos transportan a la naturaleza, que canta y nos saca de la realidad, pues se conecta con los influjos de nuestro ser.


Paula Ilabaca


El mundo está lejos porque el mundo es la muerte aunque se cuele por las ventanas como las canciones. En esta intimidad, en esta obra, uno es el que mira hacia dentro y el que escucha porque, en efecto, quien lee es el pez y la pecera. Esa es la maravilla. 

 

Héctor Hernández Montecinos




ARTISTA PLÁSTICA Clo Guigues ilustra el nuevo poemario 


 


«Estancia nocturna», un poema del nuevo libro

30 de junio de 2024

«Ser a la vez el pez y la pecera», nuevo libro de Cristián Basso (Editorial Cuarto Propio, 2024)

PRONTO

252 páginas de poemas reunidos, editados e inéditos, con ilustraciones de Clo Guigues y prólogo de Nicolás Poblete, acompañados por comentarios de Héctor Hernández Montecinos, Paula Ilabaca y Rafael Rubio.





14 de febrero de 2024

2024: aniversario de «Alalia»




(Ilustración de la artista francesa Clo Guigues)


SONIDO
 
 
Una lengua de pájaro
-el verde-.
La lluvia en su casa
 -y en la mía-;
dos ojos para compartir la mesa
en la llama del adobe,
en cada hoja herida al aire,
en la soledad hecha viento
a galope de agua.
Solo una voz desciende
a este silencio,
sacude los pies del abismo,
anega el canto
y lo exprime en mis manos
haciéndose arena.

«Alalia» aparece con la impronta del don, pero es logro del quehacer poético arduo, tanto como de la visión cuyo origen se desconoce. Sin obsesionarse por adquirir oficio y técnica, asume ambos en la escritura, sobreimponiendo la expresión al virtuosismo, equilibrio que consigue quien tiene qué decir, naturalmente.

Su poesía fluye como corriente fecundadora. Al enfrentarse al mutismo aparente y circundante, discierne la disyuntiva: ¿por qué la voz y no el silencio?, ¿por qué la vida y no la muerte? Comprende que absolutizar esta percepción la convierte en una falacia. Y plasma el proceso: la metamorfosis del silencio; la asperosidad del ruido primigenio; la guturalidad inicial del ser, del árbol y del pájaro; la alarma de la palabra en el tiempo lo conducen hacia el canto orgánico y la música íntima que proyectan un crecimiento de la voz, ya extrapersonal. Así, lo obvio esquiva su morbidez y ocurre la armonía de los contrarios.

La palabra se convierte en fruto que adensa lo percibido y lo intuido; capta la sombra de la vida y la luz de la muerte, y viceversa.

(Samir Nazal: prólogo a la primera edición)

23 de enero de 2024

Nadine Alemán presentó nuevo libro de cuentos en Esquel (Argentina)


Nadine Alemán presentó en Esquel (Argentina) su nuevo libro de cuentos: «Los nueve nudos del diablo», publicado por Sansón Editorial. 

 

La publicación, que se suma a sus obras «17 simples cuentos» (2006), «Letal intensidad: poemas y tangos» (2009) y «El cura y la sucia» (2012), reúne nueve relatos breves de gran intensidad y creatividad narrativa, propios de su estilo literario, que atrae  y sorprende siempre. Por supuesto que hablaremos de este conjunto de impactantes historias en una próxima reseña.






A continuación, un fragmento del relato «Alazán negro», perteneciente a esta valiosa y reciente edición:

 

ALAZÁN NEGRO

                                        

A Luis Cuadrado

 

Cuando se casan se visten de blanco. Y de blanco se visten en las playas en año nuevo. De blanco me dijeron que son las cosas finas, y la gente fina es flaca y blanca. La bondad parece que también es blanca.

 

Yo nací así. Le dijeron a mamá que yo tenía monocromatismo, que mi mundo se reduciría a la ausencia de color y que perdería agudeza visual cuando más luz hubiera. Todo al revés. Por eso sería que de chiquita me lo pasaba en el galpón, sentada en los fardos, jugando a adivinar quién pasaba por el portal y qué vendría a buscar. Y lo mejor era cuando entraba el alazán negro.

-Es un alazán, no es negro, es alazán, marrón rojizo, no es negro- me decía ofuscada Albina, una de mis cuñadas.

 

A mí no me importaba. Para mi vista sensible, percibir al alazán en el portal con sus orejas erguidas y su ronquido era de lo más placentero, prácticamente una melancolía dulce que me traía sosiego y seguridad.

-Sacate de encima a la ciega- solía decirle Albina decidida a mi hermano-. Esa chica tiene algo, ¿ves que todo lo ve al revés? Siempre tu mamá la protegió mucho, pero esta chica así trae desgracia- le horadaba Albina a mi hermano para apurar mi ausencia y a su vez, su titularidad absoluta en presencia y papeles.

 

Mis hermanos eran mellizos, y vivían hundidos en la tranquilidad de lo idéntico. Como idénticos eran ellos sus familias también lo eran. Todos tan blancos y tan iguales como sus intenciones. Idénticas.

Cada conversación que escuchaba de mis hermanos acerca de llevarme a un internado lejano, me llevaba al galpón, a los fardos a esperar la entrada del alazán y su diálogo reposado de patas inquietas y bufidos que me invitaban a caminar hasta los álamos, que me esperaban con su apaciguador sonido ondulante.

 

Más de una vez el chillido del alazán negro acompañado del manotazo les habían tirado los vasos. Los vasos que me traían mis cuñadas Blanca y Albina, siempre tan atentas con sus juguitos, vaya a saber de qué, que me llevarían lejos de este campo. Y así no más nos íbamos con el alazán hacia el bosque cercano que nos recibía en su pacífica y sinuosa oscuridad.

 

Durante mucho, mucho tiempo los cuatro Insistieron en mandarme a la iglesia, como si furtivamente pensaran que mi mundo en blanco y negro mudaría mi temperamento de hija tardía a una harpía de oscuras voluntades.   

-¿Entonces la maldad es negra? - le pregunté a la monja.

-Claro, claro, la maldad es negra- sentenció la sor mientras salía apurada de la iglesia.

 




Texto completo disponible en el blog de la autora: http://nadinealeman.blogspot.com
 


 

2 de noviembre de 2023

Escritor Daniel Pizarro publica «Úlceras del tiempo», primer volumen de cuentos de la saga "Odisea de la Especie" (RIL Editores, 2023)




La escritura de Daniel Pizarro comienza una etapa que se esperaba hace mucho tiempo. Después de la publicación de «Plaza del sol nocturno» (RIL Editores, 2004), el escritor trabajó sistemáticamente, y sin apuro, en una valiosa narrativa que iremos valorando a partir de la publicación de «Úlceras del tiempo», que reúne relatos de gran fuerza expresiva que sorprenden e inquietan, inaugurando la primera de las cuatro ediciones que componen la saga «Odisea de la Especie». Comentaremos en detalle algunos relatos luego de que se presente al público esta primera edición.

Un adelanto es el que figura en la contraportada: «Podría decirse que en el conjunto de estos relatos se asoma con más o menos intensidad un personaje que acompaña a esos otros personajes que llevan nombre y apellido. Ese personaje se llama Tiempo y es como un fantasma que recorre las historias y les otorga una consistencia y densidad particulares. Aquello que sucede o deja de suceder con los protagonistas tiene que ver con el tiempo, y esta presencia espectral que desdibuja sus contornos, en vez de borronearlos, los sitúa en una perspectiva con la que el autor quisiera sugerirnos que nuestra materia íntima es lo temporal, no en el sentido evidente de lo pasajero de nuestras vidas, sino en tanto sustancia en la cual es posible captar y comprender la existencia humana. En un tiempo ulcerado, como indica el título de este primer volumen de la serie Odisea de la especie, los bordes que separan las heridas internas de las externas, las íntimas de las colectivas, parecieran estar difuminados y, de ese modo, el daño que portan, arrastran y contagian las existencias individuales y sociales fluye y refluye entre un polo y otro, presentándonos por esta vía un cuadro siempre en movimiento, vivo y de un realismo que no se reduce a los recursos convencionales para dar cuenta de la realidad por medio de la ficción, sino que -como se ha insistido- recurre a ese personaje en las sombras que concede a estas historias un relieve y una espesura que introducen al lector en un mundo que se sostiene en sus propias coordenadas, pero que a la vez se percibe y experimenta también como el nuestro.»

11 de agosto de 2023

Lectura poética en Bar Ramblas de Providencia




«La poesía no necesita adeptos, sino amantes», afirmó el poeta Federico García Lorca. Esta premisa se evidenció el sábado 27 de mayo cuando el poeta Luciano Anuarí y el bar Ramblas de Providencia invitaron a los poetas Denni Zù, Marcela Parra, Patricio Contreras, Marcelo Arce Garín, Francisco Barrera y Cristián Basso a la lectura poética «La terraza de la verdadera poesía», espacio que convoca a poetas para que compartan sus creaciones con el público que asiste a ese espacio el último sábado de cada mes.

 


Al encuentro asistieron los poetas Luciano Anuarí y Héctor Hernández Montecinos.

16 de septiembre de 2022


Un poema de «Amor insecto» (Editorial Caleta Olivia, Buenos Aires, 2019)

Solitario de la boca herida     Ni la llamarada para el solitario de la boca herida. Le duele morder  la cáscara de la sombra  y su llanto s...