20 de octubre de 2010

Andrés Morales presentará Antología Poética de la Generación del Ochenta en Chile



El próximo 31 de octubre a las 19:00 hrs. presentará el poeta y académico Andrés Morales su obra compilatoria "Antología de la Generación del 80" en la Sala Pedro Prado de la Estación Mapocho durante la realización de la 30 Feria Internacional del Libro. Sin duda, será un acontecimiento para la literatura chilena, puesto que reúne a los principales poetas de dicha generación, además de un estudio crítico de los poemas. La obra será editada por Magoeditores.

7 de octubre de 2010

La literatura en español festeja: Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010

Escritores, poetas, editores, intelectuales,académicos, profesor de español, lectores. Son tantos los que celebramos este día la obtención del Premio Nobel de Literatura 2010 para uno de nuestros principales autores de literatura escrita en español y cuya consolidación hoy se imprime en la historia junto con otras voces de gran presencia en el concierto literario: Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa. El premio consagra su obra y acerca al mundo la lengua de Cervantes y de América.
Imagen disponible en: www.alfaguara.com

14 de septiembre de 2010

"Chile, origen etimológico" de Alejandro Benelli: Un estudio para celebrar el Bicentenario


Para celebrar el bicentenario de nuestro país, transcribo el estudio que mi tío abuelo Alejandro Benelli Bolívar realizó acuciosamente sobre el origen del nombre de Chile, texto que fue publicado por la Universidad de Chile en la revista Millantún en 1943.
CHILE, ORIGEN ETIMOLÓGICO
Nacimiento del nombre de Chile
El presente es un estudio (1) sucinto, hecho por un hombre que se ha dedicado la mayor parte de su vida a los problemas de lingüística, folklore y disciplinas similares. Alejandro Benelli Bolívar es autor de la Bibliografía General de Benjamín Vicuña Mackenna (Universidad de Chile, 1943) y de otras obras de espacial valor bibliográfico.[2]Para elaborar con buen fruto un estudio crítico de la naturaleza de éste que nos ocupa, se requiere una atenta, intensa y científica preparación de los elementos que deben contribuir al esclarecimiento de los varios puntos tanto históricos como filológico-etimológicos que la materia de este estudio necesita para intentar la solución de este problema nacional.La historia de Chile, cuanto la del Perú y de la República Argentina, han debido ser consultadas prolijamente en su parte histórico-geográfica de la sección prehistórica hasta que se dieron los pasos iniciales de su respectiva independencia nacional.Con esa mágica linterna en mano, nos hemos introducido por los intrincados, torcidos y oscuros senderos de la etimología de esta parte de la América del Sur; pero bien premunidos de los materiales indispensables para esta clase de investigaciones como lo es la filología, en los necesarios estudios lingüísticos aborígenes de estas tres naciones.Con el estudio de estas tres lenguas, amén de otras derivadas o trabadas con ella, y con el auxilio de la historia, hemos investigado lo pertinente a las civilizaciones aborígenes de Arica, Tarapacá, Atacama: charcas, chichas, diaguitas, calchaquíes y “tucman” o tucumanos que, debemos confesar, han sido el punto básico para vislumbrar, a su luz, el principal fundamento de la solución del problema que ha motivado este arduo y difícil estudio crítico.La historia nos habló de migraciones del conglomerado de los distintos pueblos que habitaban las varias regiones de los tres países; nos demostró sus descubrimientos arqueológicos; nos patentizó su etnología; y luego auxiliados por la filología hubimos de ver y comprender esa Babel del laberinto idiomático que forman y amalgaman el sinnúmero de pueblos, cada uno con su dialecto.De entre las lenguas, hubimos de seleccionar tres que creímos las necesarias y convenientes para nuestro objeto; y ellas son: la quechua (idioma general oficial del Perú); la aymara (idioma dominante de la civilización tarapaqueña, atacameña, diaguita y tucumana), y la araucana, como idioma de nuestra de nuestra casa.Como se puede ver, la labor no era ni tan sencilla ni tan pequeña, pero –como ya lo dijimos-, habíamos elaborado un plan de estudio. En este plan figuraba el conocimiento indispensable de las lenguas que fuera necesario estudiar del conjunto de idiomas aborígenes.En el cuerpo mismo de este estudio crítico, hemos hecho presente que sería inútil trabajo tratar de solucionar este problema etimológico si no se traba a base de tres puntos: estudio de las civilizaciones vecinas al territorio chileno, estudio filológico de las matrices de esas lenguas aborígenes y estudio de la etimología del vocablo en la forma indicada.Por la falta de estos requisitos han fracasado todos los que intentaron dar solución a este difícil e interesante problema etimológico.La materia la hemos ampliamente consultado en la fuente de todos los historiadores y cronistas españoles, peruanos, argentinos como chilenos.Hemos tenido a la vista las relaciones de los que han tratado de resolver este problema etimológico tanto de los escritores españoles, peruanos y chilenos de la era colonial, como de posmodernos extranjeros y chilenos; y tenemos el agrado de dejar constancia de que don Miguel Luis Amunátegui Aldunate es el único que más se acerca a la satisfactoria solución del problema.Y en su honor debemos decir que, dado lo desconocido que era en su tiempo, lo que dice relación con las civilizaciones aborígenes vecinas a nosotros que los estudios de la lengua araucana eran por demás deficientes y con muchos errores. El señor Amunátegui hubo de proceder más por inteligente inducción que por razonamiento a la vista de las pruebas que habían aportado para su estudio estos conocimientos tan indispensables para la solución del problema.Como se puede ver, en el curso de este estudio analítico-crítico hay descripciones, hipótesis que se adelantan, pruebas que se aducen, vocablos que se interpretan, análisis que se avanzan y motivos tan folklóricos que parecen cuentos para niños (¡Es cosa que maravilla!).Y son escritores de talento y gran valía como Briceño, Medina y otros, y son sabios y filólogos de primera fila como el Dr. Lenz; y son inteligentes y laboriosos investigadores de lenguas aborígenes y de etimología como Cañas Pinochet, y otros, y así todos y de todos sólo uno, uno sólo, es el que da en quid, aunque algo incompleto, en la solución del que a la simple vista parece sencillo y fácil problema.Como se puede ver en el curso de este estudio, los antiguos autores de gramática araucana dejan de manifiesto las incorrectas construcciones de vocablos del idioma (así lo presenta Febrés) ¿Nombraremos a los que no son autores? Todos, menos uno; todos escriben o interpretan mal los vocablos indígenas (lo que ha dado motivo para que al final de este trabajo demos una lista de los vocablos aborígenes que intervienen en este estudio en forma correcta e incorrecta con su respectivo significado y aplicación). ¿Y esto por qué? Porque no se conoció la lengua o se la miró innecesariamente para el caso: de ahí el fracaso de la obra ejecutada por carecer de este necesario elemento para obtener el éxito de la solución buscada.La historia del origen etimológico del nombre de Chile es lacónica; y más que lacónica es vaga y contradictoria. Los autores se contradicen unos a otros en más de un punto de esta materia: la lógica del raciocinio de unos resulta un disparate cronológico o de otra materia, con el raciocinio de otros. Así, por ejemplo, el abate Molina dice: “Muchos años antes de que los españoles conquistaran Chile, tenía este reino el nombre con que se le conoce”, etc.Varios dicen que el nombre de Chile no era Chilli (información ilegible en el original. Faltan dos líneas), sino que aludía al valle que riega el río Aconcagua, que también se llamaba Chill (lo que dicen éstos es verdad); otros dicen que el nombre ya castellanizado de Chile se lo dieron los conquistadores que vinieron con Almagro; y ésta es también verdad.Pero otros la contradicen, y para ello aducen razones de ningún valor ni etimológico ni filológico, y con la historia en contradicción, o sea los historiadores.ConclusionesPrimero, la vecindad de los autores del vocablo que es Chilli , y que se usó para denominar el valle de Concumicahua (Hoy Aconcagua. abundancia de paja y totora).Segundo, que con ese vocablo sólo se nombraba a ese valle y río, y no era, por lo tanto, genérico de todo el territorio.Tercero, que la paternidad del vocablo le corresponde, sin lugar a dudas, al idioma aymara, lengua que hablaron atacameños y tucumanos, próximos vecinos de Concumicahua.Cuarto, que el significado del vocablo es “lo más hondo de la tierra y el confín lejano”, y que en aymara se dice Chilli.Quinto, que los araucanos en sus tratos de comercio con los tucumanos aprendieron a decir Chilli-mapu y Chilli-duga. Pero con el bien entendido de que este vocablo sólo lo vinieron a poner en práctica cuando el Padre Luis de Valdivia les enseñó gramática.Sexto, que resulta ridículo suponer que el nombre de Chile se derive del sonido que produce el canto del pajarillo Till, como también resulta inverosímil el que se derive del nombre de un cacique famoso del valle de Aconcagua, que dicen se llamaba Till, Thili o Chill. Esto es falso o fantasía. La historia no dice ni una palabra del famoso cacique y si nombra a otros que aparecen sin alardes ni bombos como le suponen al presunto Till.Séptimo, que en sus Comentarios reales de Garcilaso de la Vega el Incada el relato de los embajadores que enviaron al Ynca Viracocha los de Tucumán; y que de ese relato se desprende evidentemente la paternidad y lengua del vocablo Chilli.Octavo, que la castellanización de Chilli en Chile se debe a Diego de Almagro y a sus compañeros que lo hicieron cuando en 1536 llegaron al Valle de Chilli en son de conquista.En el cuerpo de este estudio crítico se encontrarán más detalles de los 8 puntos de prueba que dejamos anotados. Análisis crítico que de los autores hemos efectuado de sus respectivos estudios de esta materia.Sólo nos resta decir que nada hemos realizado que no esté compulsado o verificado sobre base histórico-etimológico-filológica.No hemos omitido sacrificio alguno, a fin de entregar a los amantes y estudioso de estas interesantes materias un trabajo bien acabado y verídico.[1] El artículo que aquí transcribo es copia fiel del microfilm que se encuentra en la Biblioteca Nacional, publicado en septiembre de 1942 en el primer número de la Revista Millantún de la FECH, y que leí y transcribí el 09 de abril de 2008. Alejandro Benelli figura junto a Andrés Sabella, Samuel Lillo, Luis Durand, Ambrosio Rabanales, Alonso Reyes y José Miguel Vicuña como uno de sus colaboradores permanentes. Alejandro Benelli Bolívar editó alrededor de 10 artículos sobre etimología aborigen durante todo el año de 1943 en la misma revista. (Cristián Basso Benelli)[2] Nota de los editores de la Revista Millantún.

5 de agosto de 2010

Nueva presentación de "Manía de Hojas" en el Instituto Italiano de Cultura de Santiago



El próximo 24 de agosto a las 19:00 hrs. se presentarán en el Instituto Italiano de Cultura las obras literarias de Ernesto Di Blasis y Cristián Basso. Se presentará nuevamente "Manía de Hojas", esta vez mediante un estudio crítico de la profesora y ensayista Nadia Norambuena.
El encuentro forma parte de las actividades programadas por la Asociación de Escritores Italochilenos, dirigida por la escritora Annamaria Barbera Laguzzi.

"Caudal", edición antológica de la poesía de Rafael Rubio




El pasado viernes 30 de julio la Editorial Pfeiffer, creada por Ernesto Pfeiifer y dedicada especialmente a la poesía chilena, presentó el número 4 de la Colección 33 que incluye a poetas chilenso vivos de distintas generaciones literarias. La publicación se trata de una muestra antológica de gran valor literario llamada "Caudal" del poeta Rafael Rubio, una de las voces poéticas más destacadas de la promoción de los 90. Fue un agrado para mí volver a escuchar poemas que conocí de la voz del autor en nuestros años de primera juventud, además de escuchar al poeta Floridor Pérez, maestro de poetas en el Taller de la Fundación Pablo Neruda junto con Jaime Quezada, quien prologó el libro. Destacan, además, en la edición un poema inédito de "alto vuelo" llamado "Queja", acompañado de una copia autógrafa del mismo.


Rafael Rubio, "compañero de ruta" como él mismo lo menciona, ha publicado "Arbolando", "Madrugador Tardío" y "Luz Rabiosa". Obtuvo también el Premio Pablo Neruda, entre otros reconocimientos. Es una excelentes eñal de que la poesía lírica no está en crisis como muchos rpegonan en los medios literarios.

13 de julio de 2010

Ni la llamarada para el solitario

Ni la llamarada para el solitario
de la boca herida. Le duele morder
la cáscara de la sombra
y su llanto son pisadas
que no alcanzan horizontes.
Déjalo dormir; arrópalo primero.
No vaya a ser que con el agua
la noche lo cubra de lodo.
Óyelo hablar; óyelo mucho.
Su voz habitará tus manos
cuando acaricies. Él te abrirá
la puerta cuando el amanecer
te bese con zumbidos. No llores así...

La Pena también tiene esqueleto.


De "El amor insecto" (RIL Editores, 2003, 116 p.)

2 de julio de 2010

Radio FM Wilde de Buenos Aires emitirá poemas de Cristián Basso



Este lunes 5 de julio la radio "Fm Wilde 88.7" de Buenos Aires incluirá la lectura de una selección de poemas de Cristián Basso durante la transmisión del programa radial de música y literatura "Detrás del muro del sueño" a las 22:00 hrs. (hora chilena). Quienes se animen a escuchar la emisión pueden hacerlo también on-line en la siguiente dirección:
Los esperamos.

20 de junio de 2010

Expropiación

En sus ojos, la estrella gris de la miseria,
el canto sedentario de la flama,
la trizadura de la fe naciendo de sus brazos;
el aire ya comido, sus niños vestidos con regalos,
infinitud de tardes calcinando la casa fiel,
tortura del poniente,
y la memoria paseándose feroz entre los cercos.
Yo la veía así
perdida entre unos platos,
joven aún como incesante herida,
con bandadas en el pensamiento.
Y no la vi afiebrado de mí sino hasta ahora
que el tiempo me hizo libre de su madriguera,
cuando ambos cruzamos pasillos sin aire,
cuando hallamos en el humo del bar ese crujido,
esa marea disuelta en la cabeza,
esa verdad tan suya como sus manos
o su hombre año a año más perdido.
Acaricié la oscuridad recién cortada
y la presencia de lo inédito: sus pasos.


Su voz subiendo al cielo las palabras;
mi voz perteneciéndole al silencio:
ambas subiendo al galope de la culpa.
Aquellas horas con ella no eran horas,
y el mundo afuera
de mezquino
no era el mundo,
cielo por cielo, voz por voz… esferas.
No sé, pero algo más dijimos.
Ella, quieta de tanto girar en la nada:
excesos de Babel sin laberinto.
Nadie quiso parecerse a Dios por dentro,
buscábamos el grito o la partera,
escudos que forman escuderos.
Y tuvo alas como olas perseguidas,
confesados en el riego del destino.
No sabíamos si el horizonte podía huir de pronto.
Sólo el ruido del ayer detenía nuestra marcha
y uno que otro asesino del brillo
que suele deambular sin nadie por la calle.
Puros en el principio de lo dicho;
únicamente nuestros, ancestrales;
primeros feligreses de la escucha.
Raíces moviéndose en un mismo miedo.

Otro poema de "Manía de Hojas" (2009)

5 de febrero de 2010

Promueven Manía de Hojas en el Diario El Mercurio de Valparaíso



Entre las novedades editoriales de RIL, el Diario El Mercurio de Valparaíso publicó una reseña que incluye a Manía de Hojas. La edición apareció en la Quinta Región el 31 de enero como una forma de promover los últimos títulos de la editorial.

6 de enero de 2010

Vuelta del temerario




Cómo estarás ahora
luego de roncarle al desafío
de la sangre muerta
que quieres morirte
a como dé lugar,
y otear el doblez del riesgo,
beber el interés y seducirlo
y de perderte en las gasas
del arrepentimiento,
de todo cuanto tuve en ti perdido,
incluso el vuelo de las promesas.
Cómo estarán de muertos los objetos:
la cafetera podrida, los vasos opacos,
la alfombra en su peste de alquitrán;
el suelo sin historia
como si nunca hubiésemos andado
esa Babel derrumbada
de tres dormitorios,
vellosa en la humedad.
Cómo estarás después de cada infame
que te mintió con besos,
haciéndote creer que tú engañabas.

Oye, engaña el paisaje al ojo,
la lluvia de verano,
el calendario a los números,
el mar doliéndose de orillas
y hasta la vida engaña.

Oye,
el único engaño
lo sabe la muerte.
De Manía de Hojas (RIL Editores, Santiago, Chile, 128 p., 2009)
Ilustración del artista visual Fernando Cordovez (Barcelona, 2009)

"Al salir del metro", un poema de «Ser a la vez el pez y la pecera»

Al salir del metro, me liberó verlo, combiné infrarrojos, acercamos límites. Lo seguí. Fue perfecto perderlo de pronto en el lapso que tardé...