12 de noviembre de 2009

Oyendo a Carpenter' s



I
Mi dolor geométrico, triangular,
ojo de Dios grabado sobre el pecho,
columna vertebral, mortuoria rueda
que gira a solas
en un paraje yermo al que no acudimos
sino en sollozos, ecos o bramidos.
No vayas,
estoy aquí con mi frazada de hielo,
esperando que regreses a vivirme otra vez.
A escuchar a Carpenter’s juntos y alegres
en ciudades diminutas.
Nuestro gobierno era esa canción de siempre
que volaba al sur,
saliva translúcida
que se hacía golosina para compartir.


II
Te tomara en brazos y rezara
sin el horror de verte desaparecer
alrededor de los días que avanzan;
fuera sable para arrancar pastizales y ciénagas,
ofrendarte monedas de oro
en pleno desierto.
Con las manos trizadas de tierra, te alcanzara
corriendo, camino adentro, cayendo
como en mí mismo
cuando trepo árboles de vidrio
y el alma es una rata que huye de la noche.
Te rodeara de ritmos en abriles mutuos.
Te buscara años para verte venir hacia mí,
viejo fantasma aparecieras vivo.
El aire es el mismo.
La misma consistencia de aire
que hueles desde lejos es lo mismo,
desde donde te trajera horas triangulares
que ataron a tu cuello.


III
Y amaneciera feliz, una mañana feliz,
corriera feliz, feliz agitara los brazos
para invitarte a la llanura a jugar.
Te arrancara de raíz el miedo,
la hebra silvestre del pánico.
Te sacara a correr como de niños
a la luz de una tarde
que nos esperaba rodeados,
aferrados al tronco más cercano.
Te besara recién bautizado,
te llevara guiado por la linterna de la risa,
carcajada que se vuela de súbito en paloma.
Te escondiera el terror
en un vaso de agua cristalina
y lo volcara tierra abajo
para no dormir sobre él,
estiércol.
Te devolviera otra vez el pan
y la esperanza de cargar la noche
en una fiesta deseada.
Te ofrendara el mismo cuerpo,
tuyo o mío, mío o tuyo,
para que hablaras de nuevo de tus sombras
y fueras feliz
como yo, oyendo a Carpenter’s.


(Cristián Basso: "Manía de Hojas", Editorial RIL, 2009, 128 P.)
Ilustración del artista Fernando Cordovez.

6 comentarios:

El hombre de arena dijo...

Hola Cristian muy buen poema lleno de una extraña melancolia que viaja desde el pasado.
Saludos y queria saber si es posible conseguir algunos de tus libros aca en Argentina.

mi nombre es alma dijo...

Un hermoso poema, sin duda.

Un abrazo

aNGeLL dijo...

Mis Felicitaciones nuevamente...

Este es uno de los poemas más lindos y potentes de su nuevo libro, que tengo el privilegio de conocer...

Muchas gracias por todo mi estimado profesor!
Cariños...

Maximiliano dijo...

Oyendo a Carpenters es un poema inmortal. La universalidad del arte radica en un mensaje sin tiempo y este poema nunca morirá. Gracias Cristián por tu magnífica obra.
Manía de Hojas nos refresca la sequedad de la vida convulsionada de hoy.

Ale dijo...

Muy bellos poemas, realmente transmites un hermoso momento de dulce y bella poesia.
espero en algún momento poder leer alguno de tus libros.
Saludos.
Ale.

Marco dijo...

Comienzo a leer e intento sentir lo que me dice el poema y una sonrisilla aparece en mi rostro por la belleza y la armonía de imagenes que aparecen en mi mente...
Parecen recuerdos y el afán de sacar a este ser de su embrollo y de amarlo una vez más, delicado amor sentido, silencio de melancolía.
Gracias profe.